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Colectivizando la memoria: la búsqueda de verdad y justicia de las Madres de Abril


El Museo de la Memoria contra la Impunidad Ama y No Olvida fue inaugurado por la Asociación Madres de Abril (AMA), integrada por las madres de los asesinados a manos del gobierno de Nicaragua, el pasado 30 de septiembre de 2019 en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA) ubicado en la Universidad Centroamericana (UCA). El Museo también posee un sitio virtual que tiene por objetivo principal contribuir a dignificar a las víctimas de la represión estatal y honrar su memoria. 


El caso de Leyting Chavarría: “Yo soy azul y blanco… ¡Viva Nicaragua Libre!”


Recorte del perfil de Leyting Chavarría


Fuente: museodelamemorianicaragua.org


Leyting Chavarría, de 16 años, se involucró en las protestas después de ver en televisión las imágenes de la muerte de Alvarito Conrado; pensó que no era justo que estuvieran matando a los estudiantes, mucho menos a los niños, y comenzó a participar aún más después a raíz del asesinato de la familia en el barrio Carlos Marx de Managua.

Fue así como Leyting empezó a ir a las marchas y después a custodiar las barricadas. El lunes 23 de julio por la tarde hubo un fuerte despliegue policial en el barrio Camilo Ortega de la ciudad de Jinotega, donde unos 200 policías se desplegaron en el sector para atacar una marcha de auto-convocados. A las 4:30 de la madrugada del martes, los policías y paramilitares rodearon el área gritándole a los muchachos “¡Ríndanse hijueputas, porque ya entramos!”. Testigos relataron a la familia que un policía asesinó primeramente al joven Bryan Picado y después volvió a ver a Leyting. Éste levantó los brazos y le dijo que se rendía, pero al policía no le importó. “A vos también”, gritó, y le disparó a quemarropa, narra Mirtha Ibelis Pérez, mamá de Leyting. 


El asesinato de Leyting Chavarría es uno de los más de 325 crímenes de lesa humanidad que busca no quedar en la impunidad. Los jóvenes y adultos asesinados son más que estadísticas, eran personas con una identidad individual, tenían familias, poseían sueños y metas que fueron arrebatados por las balas que salían de fúsiles de guerra. Leyting, “quería ser doctor o abogado”, comenta su mamá, quien lo regañaba porque iba a las marchas, pero él siempre le respondía que quería ver a Nicaragua libre (AMA y No Olvida, Museo de la Memoria Contra la Impunidad, 2019).


Actualmente, las cifras de asesinados varían, aún no se tiene un consenso en los datos porque el Estado de Nicaragua solo reconoce 195 víctimas. Sin embargo, los datos de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) las víctimas ascienden a más de 325. El gobierno no ha permitido que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) haga su trabajo de esclarecer los casos. Ortega se niega a brindar información a través de las instituciones estatales las cuales están totalmente politizadas por el partido sandinista y en todo caso, han tratado de borrar y distorsionar los hechos ocurridos desde el mes de abril de 2018.


La reconstrucción de la memoria y su colectivización, históricamente, ha sido percibida como un acto de oposición al poder que ejercen los regímenes totalitarios y su lucha por suprimir la memoria.  Según el historiador y filósofo búlgaro Tzvetan Todorov “Las huellas de lo que ha existido son o bien suprimidas, o bien maquilladas y transformadas; las mentiras y las invenciones ocupan el lugar de la realidad; se prohíbe la búsqueda y la difusión de la verdad” (Todorov, 1995: 12).


A mi juicio, la importancia de construir espacios de memoria contra la impunidad radica en desmontar los discursos oficialistas del gobierno de Nicaragua, el cual alega que en el país se vivió un intento de “golpe de Estado” patrocinado por Estados Unidos y orquestado por la derecha golpista; bajo el coro “no eran estudiantes, eran delincuentes” trataban de deslegitimar un clamor ciudadano a través de los canales de televisión oficialistas, en sus comunicados y apariciones públicas difundían su discurso. 


Por otro lado, están los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Oficina del Alto Comisionado para las Naciones Unidas, que determinan que en Nicaragua hubo crímenes de lesa humanidad, uso desproporcionado de la fuerza, uso de armamento militar en contra de población desarmada quienes reclamaban respeto a los derechos, justicia y libertad. 


El Museo de la Memoria Contra la Impunidad ofrece a la población nacional e internacional otra versión de los hechos, contada desde las voces de madres y familiares de las víctimas. Es importante conocer sus testimonios con el objeto de esclarecer lo acontecido en 2018 y devolver la dignidad a las víctimas del conflicto. Es necesario abrir la posibilidad de luchar contra la impunidad y las mentiras que desea imponer el régimen. Por ello, Ama y No olvida es un espacio de resistencia antiautoritaria.


La relevancia de Ama y No olvida es la lucha por no caer en el olvido, el silencio y la marginación en que el gobierno de Nicaragua desea sumergir los crímenes de lesa humanidad cometidos en 2018 y la implementación de la narrativa de “normalidad”, como si nunca sucedió nada. Hasta el 16 de mayo de 2018, Ortega negaba la existencia de desaparecidos, presos políticos y pedía listas de asesinados con un tono de escepticismo y recalcaba que quienes estaban muriendo, según su versión, eran policías, sandinistas y paramilitares. Su petición de listas, fue escuchada de ipso facto y la estudiante y activista de derechos humanos Madeleine Caracas con mucho aplomo dijo “pidieron lista de nuestros muertos y aquí se las tenemos” (El Nuevo Diario, 2018). Caracas leyó los nombres de los cincuenta y cinco muertos que había cobrado el régimen hasta esa fecha. 


La creación de un espacio para recordar a los ciudadanos asesinados es darles un rostro, una identidad; es que el recuerdo de su existencia no se apague y no se borre de nuestra memoria individual y colectiva y es recordarlos como estudiantes, trabajadores, campesinos, padres, hijos y ciudadanos que no merecían ser asesinados por desear una Nicaragua libre. La Asociación Madres de Abril (AMA) con sus vacíos, han viajado por América Latina, Estados Unidos y Europa llevando consigo el recuerdo hecho historia de sus hijos, y ahora el Museo recupera los nombres, las fechas de nacimiento, los pasatiempos favoritos, los testimonios de las madres, las fechas, los hechos y una cartografía de los lugares donde fueron asesinados. “Así restablece a las víctimas en su dignidad humana. La vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada” (Todorov, 1995: 18).


El 31 de julio de 2018 las cámaras de la cadena televisiva CNN en español se encontraban instaladas en la Casa de los Pueblos para dar inicio a una entrevista que realizaría el periodista Andrés Oppenheimer al presidente Daniel Ortega. Miles de espectadores en sus hogares estaban pendientes de la entrevista donde este último alegaba lo siguiente:

Aquí han inventado una gran cantidad de muertos, resulta que luego aparecen vivos y han sido desmentidos porque aquí ha entrado una guerra a través de las redes que nosotros desconocíamos hasta ahora, y que fue organizada a través de las agencias de los Estados Unidos. Ellos han preparado a la oposición para este tipo de guerra, porque siempre hemos estado en la mira de la política norteamericana. (Entrevista CNN, 31 de julio2018). 


Las declaraciones de Ortega pretendían borrar las evidencias de sus crímenes y distorsionar la verdad, manipulando los acontecimientos ocurridos. Al respecto, Michel Foucault en su texto Microfísica del Poder, nos dice que “estamos sometidos a la producción de la verdad desde el poder y no podemos ejercitar el poder más que a través de la producción de la verdad (Foucault, 1980:140). Y este es el gran desafío de quienes luchan contra la impunidad y el silencio. La verdad no puede y no está en manos de una dictadura, de un gobierno manchado de sangre que opera de manera corrupta. Es necesario que para preservar la dignidad y la memoria de las víctimas se subvierta ese régimen; labor que han iniciado las Madres de Abril. 


Autora: Claudia Morales Mairena(Managua, 1993). Actualmente, cursa la Maestría Centroamericana en Sociología en la Universidad de Costa Rica (UCR). Licenciada en Sociología por la Universidad Centroamericana (UCA). Ha sido investigadora para el programa University Foundation for Development Cooperation (USOS) de la Universidad Amberes de Bélgica en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA). 



Referencias bibliográficas:


CNN. (Productor). (2018). Andrés Oppenhaimer entrevista al presidente Daniel Ortega [archivo de video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=5xNYfoADWXM&t=495s


El Nuevo Diario. (Productor). (2018). Primer día del diálogo nacional en Nicaragua. [archivo de video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=CD5C1OfrQ4I


Foucault, Michel. (1980). Microfísica del Poder (2da.ed). Madrid, España: Las Ediciones de La Piqueta. 


Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas Derechos Humanos. (2018). Violaciones de derechos humanos y abusos en el contexto de las protestas en Nicaragua. 18 de abril -18 de agosto 2018. Ginebra:  United Nation. 


Todorov, Tzvetan. (1995). Los Abusos de la Memoria. Madrid, España: Ariéa.

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