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12 Abriles


Perdimos el miedo y la dictadura perdió su máscara. Ellos tienen las armas pero nosotros tenemos la esperanza de que otro futuro es posible. Nosotros y nosotras somos la fuerza del cambio.


Por más de 12 años nos negaron el derecho a hablar, a organizarnos, a movilizarnos; el derecho a la autodeterminación de los pueblos, pero ahora estamos haciendo historia y eso no lo puede evitar ningún decreto.

Ellos controlan el Estado, pero nosotros tenemos el poder. Porque el pueblo manda y el Gobierno obedece. Nicaragua no va a ser la misma nunca porque Nicaragua nunca va estar en sus manos.


Nos asesinaron, nos torturaron, nos encarcelaron, nos quitaron el hogar y el sosiego, pero nosotros hemos perdido el miedo. Nos hemos tomado las calles, nos hemos organizado para exigir nuestros derechos, nos hemos desbordado en solidaridad, nos hemos visto como hermanos y hermanas; hemos dibujado el horizonte, uno en el que impera la justicia, la libertad, la democracia y la autonomía de la Costa Caribe; uno donde todos y todas construimos el cambio.


Las calles son del pueblo y es nuestro deber recuperarlas porque quien no se mueve, no siente sus cadenas; y ahora que caminamos juntos y juntas ya no hay quien nos detenga. A un año de la insurrección de abril estamos más comprometidos que nunca.


Protestamos por los que no pueden protestar, luchamos por los que ya no pueden luchar; somos el eco de las voces que quisieron enterrar, somos los que aún nos duele respirar.


En este momento de cambio haremos días de 30 horas, semanas de 10 días y meses de 5 semanas por nuestro compromiso inclaudicable de ser libres, y por nuestro compromiso por la justicia, la verdad, y nuestro compromiso por el nunca más.


Hoy sabemos que es cierto lo que un día dijimos: que ¡solo el pueblo salva al pueblo!


Para ser libres no se pide permiso porque los derechos no se negocian ni se mendigan, se toman por asalto.