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Las pintas subversivas: memorias de la ciudad 

Olga Valle

31 Oct 2020

La ciudad no es un territorio neutro. La ciudad no es solamente la calle por la que pasamos, las construcciones que conocemos o los espacios públicos que frecuentamos, sino que es también los elementos discursivos, visuales y hasta rituales con los que nos encontramos en ella. La ciudad es un territorio en disputa, en donde las personas expresamos nuestras demandas, anhelos, dolores o alegrías. La ciudad está en constante cambio, pues es modificada por quienes la habitamos y  vamos dejando huella, le vamos dando significados materiales y simbólicos. Nuestra experiencia con ella está marcada por la afectividad que generamos ahí en nuestros vínculos con las personas y con los espacios.

 

A raíz de lo que vivimos en Abril, nuestra experiencia y nuestra afectividad con los lugares cambió y por eso vimos o fuimos parte de transformaciones urbanas para resignificar el espacio público, a través del derrumbe de símbolos orteguistas, de las intervenciones a monumentos históricos, de la creación de memoriales temporales en rotondas, de los rituales que participamos, de los murales y de las consignas que rayamos en las paredes.

En estas intervenciones se materializa lo que la portuguesa Marisa Ramos llama el uso del espacio público como medio alternativo de comunicación de ideas y experiencias emocionales para las generaciones jóvenes. Pues en estos casos se ha tomado el espacio público para denunciar la violencia reciente, mediante rituales y otros elementos se fueron construyendo dinámicas para el recuerdo de las víctimas que murieron por la represión.

 

No existe una sola forma o una forma “correcta” de intervenir la ciudad, pues los elementos visuales y discursivos que se usan pueden ser tan variados como sus autores o autoras. Por eso, de todas las transformaciones urbanas que florecieron en Abril, a través de este escrito vamos a recorrer brevemente las que directamente disputan la historia revolucionaria en las calles a través de las pintas en las paredes. Me interesa hablar desde ese carácter performativo y subversivo que tiene la memoria para cuestionar y controvertir las versiones hegemónicas del pasado que parecieran fijas e unívocas, ya que como ha indicado la historiadora nicaragüense Margarita Vannini pensamos el pasado desde las subjetividades y marcos sociopolíticos del presente.

 

Nuestras memorias no nacieron el 18 de abril , es importante preguntarnos, antes de 2018 ¿Qué  recordábamos? ¿Cómo  lo recordábamos? ¿Quién  recordaba? ¿Qué  silencios promovía la historia que nos contaron? Abril generó procesos de “liberación cognitiva”,  conceptualizados por la argentina Maristella Svampa como el momento donde hay una transformación de conciencia entre las personas afectadas y que nos saca de una inacción para hacer aquellas cosas que antes considerábamos inimaginables. Con esto quiero referirme a que posiblemente, antes del 18 ya existían relatos marginales o periféricos sobre la historia revolucionaria que eran muy distintos a los contados por el oficialismo, sin embargo fue gracias a esa liberación cognitiva que no solo hubo posibilidad de contradecirlos, sino que además irrumpieron en el espacio público.

 

Aún más interesante sería preguntarnos “¿Cómo  se recuerda algo que no se ha experimentado?” tal como cuestiona el estadounidense James E. Young. Pues posiblemente, muchas de estas intervenciones de contramemoria revolucionaria no fueron hechas por quienes las vivieron sino por quienes heredamos esa historia. La memoria no siempre surge como rescate al pasado reciente, sino que también lo hace como contradicción a la historia que nos contaron originalmente. La argentina Beatriz Sarlo habla de la doble valencia de “recordar” que es “recordar lo vivido y recordar narraciones o imágenes ajenas”. 

 

¿Dónde está Sandino?

Sandino y el sandinismo han generado importantes debates antes y después de 2018, sin profundizar al respecto, en estas pintas podemos ver cómo la protesta antidictatorial reclama a Sandino al lado de la rebelión de Abril.

 

Desde las movilizaciones campesinas anti canal, iniciadas en 2013, ya se oía mencionar por un sector:

 

Si Sandino viviera,

en esta lucha anduviera

 

En estas fotos se puede observar que Sandino pasa de un rol pasivo de “estar con el pueblo” a un rol activo involucrado directamente en las barricadas y dotándolo de “voz propia” al intervenir su silueta tan representativa.

Otros significados revolucionarios son posibles


“Patria libre o morir” contestó el 12 de julio de 1927 Augusto C. Sandino a los Marines de los Estados Unidos cuando estos le pidieron que entregara las armas, frase que el FSLN retoma desde su fundación contra la dictadura somocista. En abril 2018 aparecieron  esas palabras en las paredes, pero resignificadas como “Patria Libre para Vivir” lo cual no se trata únicamente de arrebatar la propiedad hegemónica del Frente sobre esa frase, sino de  la asignación de un nuevo valor que retoma el enfoque cívico y pacífico al que se apostó al inicio de la sublevación. Pues subvertir las memorias pasadas también se trata de poner en conflicto lo que somos y lo que queremos ser, a raíz de lo que recordamos.

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Paredes Nicas / Patria Libre y Vivir

Lo mismo pasa con la frase “Que se rinda tu madre” que hace referencia a lo que gritó Leonel Rugama -poeta de 21 años- cuando la guardia somocista le dijo que se rindiera o acribillarían la casa donde se encontraba. Leonel fue asesinado ese día. 

 

La siguiente pinta en particular hace una segunda alusión, pues se incluye a un ciudadano, que inmediatamente nos ubica en la famosa foto de Susan Meiselas de un guerrillero sandinista en los 70 a punto de tirar una bomba molotov. En este caso, tal como lo plantea la estadounidense Diana Taylor, “los símbolos y las estéticas adquieren su sentido en un contexto específico”; por lo tanto si este contexto cambia el sentido de los elementos visuales o discursivos, también pueden cambiar. En este caso, el guerrillero ahora tira la molotov contra el sandinismo orteguista en el poder y ya no contra el somocismo, que es lo mismo pero no es igual.

Paredes Nicas / QUE SE RINDA TU MADRE.

Sin embargo, ante esta frase brota una respuesta profundamente potente y emotiva, que suena no solo en las calles, sino en los corazones de toda Nicaragua, ¿que se rinda tu madre? LAS MADRES NO SE RINDEN, EXIGEN JUSTICIA. 

 

En este caso, respondemos a una consigna inscrita en nuestras memorias desde lo que nos está sucediendo en el presente y desde el surgimiento de este sujeto político, relativamente nuevo para la sociedad nicaragüense, que son las madres luchando por verdad y justicia.

Paredes Nicas / Las madres no se rinden, exigen JUSTICIA!

Y para finalizar este recorrido, nos vamos a Masaya. Esta  pinta es relevante porque acompañó el cierre de puertas el día que la dictadura llamó al Repliegue. Esta conmemoración se ha repetido todos los años desde 1979 en memoria de los más de 5 mil guerrilleros y guerrilleras que se retiraron de Managua hacia Masaya en un recorrido de 12 horas a pie, esta fue una estrategia militar contra Somoza. Este ha sido uno de los rituales más importantes del Frente Sandinista, el cierre de puertas en 2018 fue una acción de desobediencia pública de una ciudad históricamente sandinista, en algunas casas incluso sacaron la basura para la llegada del dictador. Ya las pintas no solamente son intervención urbana sino que acompañan la práctica performática de la memoria. 

 

En el cierre de puertas y el rechazo al repliegue las y los masayas reclaman como propia la agencia para decir cómo y cuándo continuar con los rituales de memoria. La pinta ya no solo apunta a subvertir una versión del pasado, sino que la acción busca transgredir y desafiar al poder.

Paredes Nicas / No hay repliegue!

A través de este breve recorrido, vemos elementos importantes como es la relectura del pasado a través de lo que nos sucede en el presente y vemos cómo la ciudad se convierte en ese lienzo para disputar y defender dichas relecturas. La mayoría de las pintas ya no existen, pues el régimen se ha encargado de borrarlas, lo que demuestra ese constante campo de conflicto que son las formas en las que se cuentan las versiones del pasado. Podemos ver entonces, que para la dictadura estas resignificaciones no le son indiferentes sino que también participa de la disputa de la narrativa y del espacio público, a través del control del poder y las armas para callar esas otras voces. Las pintas por las y los oprimidos sigue siendo un mecanismo de comunicación subalterno, por eso cada madrugada que salimos a rayar las calles también estamos haciendo revolución, revolución de la memoria.

 

* En este artículo se abordan únicamente las disputas de la memoria en el espacio público relacionadas al pasado revolucionario, no se abordan otras disputas que se dieron también durante la sublevación de Abril.

 

Bibliografía 

Ramos Gonçalves, M. (2016). As artes de rua em Timor-Leste: entre o passado e o futuro. En Timor-Leste: Colonialismo, Descolonização, Lusutopia (477-499). Edições Afrontamento.

 

Sarlo, B. (2005). Tiempo pasado: Cultura De La Memoria Y Giro Subjetivo: Una Discusión. Siglo veintiuno editores.

Svampa, M., Cairo, H., Bringel, B., Preciado, J. (2020). El estallido social en América Latina y el Caribe: rupturas, resistencias e incertidumbres.

Desafíos frente a la COVID-19 . Revista Encartes vol. 3, núm. 6, septiembre 2020-febrero 2021, pp. 252-272.

 

Vannini, M (2016). Espacios Públicos: Managua 1979-2016. Resignificaciones, Reescrituras, Borraduras [Tesis de Maestría en Estudios Culturales, Universidad Centroamericana] 

 

Young, J. (1997). At Memory’s Edge. Lucius N. Littauer Foundation.

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