Manifiesto

I.
En un rincón de Nicaragua, tan pequeño pero valiente como latinoamérica, nos reunimos lxs tristes a comprometernos con el dolor. El Istmo se parte en dos, huyendo hacia el norte, huyendo hacia el sur, dejando una fisura en la tierra, un hoyo tan grande que el desgobierno intenta ocultar, como oculta lxs cuerpxs asesinadxs, como oculta lxs cuerpxs violadxs, como oculta las tierras despojadas, como oculta el hambre, la violencia, la pobreza, el analfabetismo, los pactos con las élites y las verdades históricas. Pero los dolores se suman y son tantos que no se pueden ocultar.
II. 
El dolor se hizo rabia, y la rabia nuestra praxis.
III. 

Comprometidos desde nuestro rincón vamos a juntar los dolores y llenar al mundo de rabia. Una rabia solidaria, una rabia organizada, una rabia inclusiva, una rabia que construya desde abajo y hacia los lados.

IV. 

Nuestra rabia cree:

1. En el soberano territorio del cuerpo.

2. En la transparencia de las relaciones horizontales.

3. En la autonomía de todos los pueblos sin importar su tamaño.

4. El soberano es el pueblo.

5. En que somos ciudadanos del mundo y la patria latinoamericana.

V. 

Nuestra rabia no cree:

1. En la mercantilización de los cuerpos.

2. En las redes de complicidad, clientelismo y verticalismo.

3. En la centralización e imposición del poder.

4. En el caudillismo, las élites y el pacto entre los de arriba.

5. No creemos en la imposición de las fronteras.

VI. 

Sobre todo, nuestra rabia nos empuja a creer en la vida, en su inexorable belleza y su inclaudicable protección. En los mercados justos, sociales y comunitarios. Creemos en la justicia, reparación y memoria como herramientas para no repetir esta, nuestra terrible historia.

VII. 

Seremos siempre los de abajo, los que están al lado del corazón.

Un mundo mejor es posible, estamos nuevamente en la hora cero de un nuevo amanecer.

  • Facebook icono social
  • Icono social Twitter
  • Whatsapp
  • Icono social Instagram
  • Youtube
  • Spotify