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Escrito por

Ulises Munguía. Investigador social nicaragüense especializado en métodos cuantitativos y desarrollo sostenible. Con 7 años de experiencia profesional en diseño e implementación de investigación sociales, habiendo participado y dirigido procesos de diseño muestral, diseño de encuestas y análisis de datos para la construcción de indicadores socio-económicos para la evaluación de impacto de proyectos de vivienda, educación, desarrollo infantil, entre otros.

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Estado de polarización: diferencias entre la izquierda y la derecha en Nicaragua

Ulises Munguía

11 Feb 2021 

Las etiquetas de izquierda y derecha han sido históricamente de los conceptos más usados para describir y entender la inclinación política de las personas. Existen muchos modelos teóricos y estadísticos que vinculan opiniones sobre diferentes temas, características socioeconómicas, preferencias partidarias, entre otras, a estas etiquetas (Bauer et al, 2017). Por ejemplo, temas como la democracia participativa, matrimonio igualitario, protección ambiental, nacionalización, y la redistribución de ingresos tienden a ser asociadas con la izquierda, mientras que opiniones a favor del respeto a la autoridad, a la familia y el matrimonio tradicional, intervencionismo y lucha contra el terrorismo, la privatización y la concentración de riquezas tienden a asociarse más con la derecha (Freire y Belchior, 2011). Sin embargo, muchos estudios han demostrado que estas relaciones varían según el país y la época de la que se esté hablando (Bauer et al, 2017). 

En el caso de América Latina, los resultados por país son aún más variados que en otras regiones. Esto tiene mucho que ver con el caudillismo, clientelismo y los altos niveles de polarización que caracterizan a la región en general, así como con algunas características particulares de la realidad política de cada país (Wiesehomeier y Doyle, 2012). Las élites y los liderazgos de los diferentes partidos de la región que se identifican con la izquierda o la derecha sostienen discursos en función de los intereses que defienden, y asocian estos intereses y discursos con la etiqueta con que se identifica su partido. Debido a cuestiones como la lealtad partidaria y el clientelismo, las personas tienden a adoptar estas asociaciones y por lo tanto moldean su entendimiento de la izquierda y la derecha según el discurso político nacional.

En Nicaragua, la historia política nacional ha transitado por ciclos de rupturas radicales que han tenido como resultado una división extrema entre “sandinistas” y “antisandinistas ” (Jarquín, 2020). La secuencia de episodios transcurridos hasta llegar a la actualidad contiene un sinnúmero de contradicciones en relación a los valores y actitudes que típicamente se asocian con el espectro de izquierda-derecha (Chamorro, 2020; Jarquín, 2020). 

El principal partido  que se identifica con la izquierda, el FSLN, ha oscilado sistemáticamente entre alianzas y enemistades con sectores conservadores de la sociedad como las élites económicas y la iglesia católica (Chamorro, 2020; Martí, 2016; Jarquín, 2020). Además, el actual gobierno dirigido por Daniel Ortega ha enfrentado la oposición política de grupos ambientalistas, feministas e indígenas (Chamorro, 2020; Cabrales, 2019; OHCHR, 2018; Ruiz y López, 2020), los cuales son tradicionalmente asociados con ideologías de izquierda. 

El contexto actual, tras la crisis socio-política que inició en abril del 2018, ha exacerbado la confrontación y la polarización, y le ha dado mayor relevancia y uso a las etiquetas de izquierda y derecha. En múltiples ocasiones, Daniel Ortega, Rosario Murillo, y otros representantes y simpatizantes sandinistas se han referido a la oposición al FSLN como “la derecha”. Pero considerando las circunstancias particulares de Nicaragua, ¿a  qué se refiere esta expresión?

Esta pregunta fue lo que inspiró mi investigación de culminación de estudios en metodología de la investigación de las ciencias sociales. Para responderla, construí un modelo estadístico con los datos del Barómetro de las Américas 2018-2019 usando las técnicas de análisis factorial y regresión lineal, las cuales permiten ver las correlaciones o asociaciones que existen entre dos o más variables, por ejemplo, entre identificarse con la izquierda o derecha y el nivel educativo, religión, edad, etc. El Barómetro de las Américas se realiza periódicamente en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe desde hace más de dos décadas y consiste en preguntas acerca de la opinión y posición política de las personas. Notablemente, contiene una pregunta en que la persona encuestada se ubica a sí misma en la escala del 1 al 10, dónde el 1 es lo más a la izquierda y el 10 lo más a la derecha. Además, cuenta con preguntas acerca de características, valores y temas que comúnmente se asocian con las identidades políticas de izquierda y derecha como la edad, educación, ingresos, religiosidad, opinión sobre derechos de personas homosexuales, valores democráticos y de libertades civiles, opinión sobre el cambio climático e identidad partidaria. 

Los resultados de este análisis mostraron que, en realidad, no parece haber mucha diferencia entre las personas que se consideran a sí mismas de derecha con quienes se consideran de izquierda. Además, lo más interesante es que hay algunos casos en que las diferencias que sí hay son opuestas a lo que comúnmente se cree. El principal factor que determina que una persona en Nicaragua se ubique a sí misma a la izquierda es su afinidad hacia el FSLN y el actual gobierno de Daniel Ortega. Este resultado fue quizás el más predecible, y menos sorpresivo. Pero hay un significado más profundo, que se puede interpretar de la magnitud de la asociación entre estas variables. La relación entre ambas es tan estrecha que al comparar entre el grupo de personas que son afines al FSLN, ninguno de los otros factores considerados hace ninguna diferencia significativa en la ubicación de estas personas en la escala izquierda-derecha, y lo mismo pasa respectivamente con quienes no son afines al FSLN. Esto es por sí mismo una evidencia muy clara de los niveles de polarización y fanatismo que existen en el país.

Al continuar explorando los datos encontramos que los resultados fortalecen aún más esta conclusión. Ni la edad, ni el nivel de ingresos, ni el nivel de estudios representan una diferencia significativa en la identificación de una persona con la izquierda o con la derecha. Lo mismo pasa al ver la relación entre la ubicación de las personas en la escala y su opinión acerca de valores democráticos y libertades civiles. Al preguntar acerca de si los presidentes deben limitar la voz y voto de los partidos de oposición para el progreso del país, la diferencia entre las personas que se identifican con la izquierda y la derecha no es significativa, sino que en ambos casos cerca de la mitad de las personas opinan que es necesario. 

Sumado a esto, al preguntar acerca del nivel de afinidad hacia la democracia, los resultados fueron contradictorios. La encuesta cuenta con dos variables que miden el nivel de afinidad hacia la democracia, pero los resultados obtenidos para cada una no concuerdan (y para ninguna de las dos se encontró una diferencia significativa entre la izquierda y la derecha). Esto podría significar que los nicaragüenses no tienen un conocimiento muy profundo o un consenso muy claro sobre lo que es democracia, y por lo tanto pueden dar una opinión diferente al respecto si se les pregunta dos veces.

Solamente se encuentran  diferencias significativas al preguntar acerca del derecho de las personas que critican al gobierno a protestar, votar, dar un discurso o candidatearse. En este caso, tal como se esperaba, quienes están en desacuerdo tienen mayor probabilidad de identificarse con la izquierda. Es muy posible que considerando la cercanía de la fecha en que se hizo la encuesta con la oleada de protestas de 2018, las personas encuestadas hayan relacionado estas preguntas con ese  contexto.  Esto sugiere que la división no está realmente en los valores como tales, sino que está en función del grupo cuyos derechos estén siendo limitados. Posiblemente, si el gobierno de turno se identificara con la derecha, y se presentara una oleada de protestas, veríamos un caso opuesto.

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Hay algunas diferencias que se encontraron y que concuerdan con lo que se esperaría según los supuestos teóricos. Quienes opinan que el Estado tiene el derecho a tomar la propiedad privada de una persona en nombre de los intereses de la nación tienen mayor probabilidad de identificarse con la izquierda. Aunque hay que mencionar que la relación es relativamente débil, y que tanto quienes están a la izquierda como a la derecha rechazan mayoritariamente esta afirmación. 

En cuanto a los temas religiosos, también se ve una asociación según lo esperado, aunque no completamente. Las personas para quienes Dios tiene una gran importancia en sus vidas, al igual que quienes tienen un mayor nivel de confianza en la Iglesia Católica, tienen una menor tendencia hacia identificarse con la izquierda. Pero al mismo tiempo, ni la frecuencia de asistencia a la iglesia, ni la confianza en la iglesia evangélica, ni siquiera el hecho mismo de pertenecer a una religión muestran una relación significativa con la ubicación de una persona en la escala izquierda-derecha. Es decir que la relación no es completamente clara. 

Por otra parte, al tratar de agrupar todas las variables relacionadas a la religión, se encontró que la confianza en la iglesia católica y evangélica no pueden agruparse con el resto, porque su variación está determinada por otro factor. La explicación más lógica sería que este factor consiste en el rol que jugó la Iglesia Católica de Nicaragua en los hechos de 2018, y la ruptura que se dio entre esta institución y el gobierno de Daniel Ortega como resultado. Es decir que la diferencia en términos de creencias y valores religiosos no es realmente muy grande, sino que se trata de un producto más de la polarización y fanatismo político extremo, que hace que quienes se identifican con la izquierda desconfíen de la Iglesia Católica de Nicaragua, aún perteneciendo a esa religión.

Quizás uno de los resultados más sorprendentes es acerca de la opinión sobre el derecho de las personas homosexuales a postularse a cargos públicos. En este caso, las personas que están de acuerdo con esta afirmación tienen menor probabilidad de ubicarse en la izquierda, tanto en comparación con el centro como con la derecha. Esto contradice la tendencia más común, de que sean las personas de izquierda quienes tengan mayor apertura hacia las garantías de derechos a personas homosexuales (Freire y Belchior, 2011), dando más fuerza a la conclusión de que las etiquetas de izquierda y derecha en Nicaragua tienen poco contenido. Sin embargo, cabe mencionar que en la región latinoamericana esto no es un caso aislado, ya que muchos de los partidos de izquierda de la región han estado dominados por una figura masculina fuerte, dando así prioridad a otros valores antes que la lucha contra la heteronormatividad (Corrales, 2005).

Hay un grupo de personas, sin embargo, que no hemos mencionado, aquellas personas que se ubican en el centro de la escala. En el caso de las preguntas acerca del derecho de las personas que critican al gobierno a protestar, votar, dar un discurso o candidatearse, al igual que quienes se identifican con la derecha, tienen una opinión significativamente más positiva al respecto que quienes se identifican con la izquierda. Pero en este caso, su opinión acerca de la restricción por parte de los presidentes a la voz y voto de los partidos de oposición es diferente que la de quienes se ubican en ambos extremos, siendo el único grupo que está mayoritariamente en desacuerdo.

 

Otra diferencia importante entre el grupo del centro y ambos extremos es en términos de edad y nivel educativo. Tanto las personas jóvenes como las personas con mayor nivel educativo tienden más hacia el centro. Esto refleja un fenómeno que es muy común en Latinoamérica, donde varios estudios han encontrado que la población joven en muchos países de la región es la que tiene menor confianza en el sistema político (Córdova y Seligson, 2010). De hecho, más específicamente en Nicaragua, un estudio de Booth y Seligson (2010) encontró que los dos principales determinantes para no votar eran la edad y el nivel educativo, y otro de Mercado y Vásquez (2012) encontró que la mayoría de jóvenes de Managua, Granada y Masaya tienen poco interés en actividades políticas y bajos niveles de confianza en las instituciones políticas. Teniendo esto en cuenta, podría decirse que tanto la juventud, como las personas con mayor nivel educativo, al sentir rechazo hacia el sistema político en general, no se identifican ni con la izquierda, ni con la derecha, pues posiblemente perciben ambas como poco confiables. 

En general, el grupo de personas que se ubican al centro de la escala tiene más diferencias con ambos extremos que las diferencias que hay entre izquierda y derecha. Además de las diferencias de edad, educación, y su mayor afinidad por valores democráticos, éste es el único grupo que tiene mayor tendencia a opinar que el cambio climático es una amenaza seria para Nicaragua. Por el contrario, tanto la derecha como la izquierda tienden más hacia la opinión de que no lo es. 

Volviendo a la pregunta que originó este análisis, ¿qué significa entonces ser de izquierda o de derecha en Nicaragua? Por lo visto, hay realmente muy poco significado detrás de estas etiquetas más allá de su asociación con la afinidad u oposición al FSLN. El apego y la lealtad, por un lado, y el rechazo y repudio por el otro, han llevado al escenario político del país a un estado de polarización extrema en que poco se discute acerca de temas de fondo. Las campañas de oposición son tan carentes de contenido y de propuestas como lo son las campañas de propaganda del gobierno. Esta es una situación verdaderamente preocupante, que involucra a la población en general y que no va a encontrar solución en un cambio de gobierno, por la naturaleza misma del problema. Es por eso que ahora más que nunca toma gran importancia el rol de las personas que rechazan este marco de polarización y tienen opiniones diferentes sobre temas de importancia.

Referencias:

Booth, J. and M. Seligson. (2010) Cultura política de la democracia en Nicaragua, 2010: Consolidación Democrática en las Américas en tiempos difíciles. LAPOP.

Bauer, P. et al. (2017) ʽIs the left-right scale a valid measure of ideology?ʼ, Political Behavior, 39(3), pp.553-583.

Cabrales, S. (2019) Terremoto sociopolítico  en  Nicaragua:  procesos,  mecanismos  y resultado  de  la  inesperada  oleada  de  protestas  de  2018 [online] Available at https://www.infobuero-nicaragua.org/wp-content/uploads/2019/10/Terremoto-sociopolitico-en-Nicaragua_Procesos-mecanismos-y-resultados-de-la-oleada-de-protestas-de-2018230976.pdf  (Accessed: 23 May 2020).

Chamorro, C. (2020) ʽNicaragua: antes y después de la Rebelión de Abrilʼ. In Cortés, A., López, U., and L, Moncada, eds., Anhelos de un nuevo horizonte: Aportes para una Nicaragua democrática. San José: FLACSO, pp. 23-42.

Córdova, A. and Seligson, M. (2010) ʽEconomic shocks and democratic vulnerabilities in Latin America and the Caribbeanʼ, Latin American Politics and Society, 52(2), pp.1-35.

Corrales, J. (2015). The politics of LGBT rights in Latin America and the Caribbean: Research agendas. European Review of Latin American and Caribbean Studies/Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, 53-62.

Freire, A. and Belchior, A. (2011) ʽWhat left and right means to Portuguese citizensʼ, Comparative European Politics, 9(2), pp.145-167.

Jarquín, M. (2020) ʽA la sombra de la Revolución Sandinista: Nicaragua, 1979-2019ʼ. In Cortés, A., López, U., and L, Moncada, eds., Anhelos de un nuevo horizonte: Aportes para una Nicaragua democrática. San José: FLACSO, pp. 55-78.

Martí, S. (2016) ʽNicaragua: Desdemocratización y caudillismoʼ, Revista de ciencia política (Santiago), 36(1), pp.239-258.

Mercado, H. and Vásquez, L. (2012) ʽCultura política de la juventud urbana de la región metropolitana de Managuaʼ, Encuentro, 91, pp.32-57.

Ruiz, A. and López, M. (2020) ʽLas luchas del movimiento ambientalista de Nicaragua en el siglo XXIʼ. In Cortés, A., López, U., and L, Moncada, eds., Anhelos de un nuevo horizonte: Aportes para una Nicaragua democrática. San José: FLACSO, pp.609-632.

United  Nations  High  Commissioner  for  Human  Rights  OHCHR.  (2018) Human right violations and abuses in the context of protest in Nicaragua.18 april-18 august [online]. Available at https://www.ohchr.org/Documents/Countries/NI/HumanRightsViolationsNicaraguaApr_Aug2018_EN.pdf (Accessed: 12 June 2020).

Wiesehomeier, N. and Doyle, D. (2012) ʽAttitudes, ideological associations and the left–right divide in Latin Americaʼ, Journal of Politics in Latin America, 4(1), pp.3-33.

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