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Arte y política en Cuba: entrevista con Ileana Álvarez

Hora Cero

23 Ago 2021 

Para conversar sobre arte y política en Cuba entrevistamos a la poeta y periodista Ileana Álvarez González (Ciego de Ávila, Cuba, 1966), quien se encuentra exiliada en España desde el año 2018. 

En esta entrevista abordamos las relaciones entre el estallido social que hubo en la Isla el 11 de julio de 2021, y las demandas que los artistas independientes de Cuba venían planteando desde hace muchos años. 

Analizamos el rol del Estado como principal impulsor de la censura en contra de las manifestaciones artísticas contemporáneas, que entran en conflicto con la “cultura oficial” propuesta por el régimen cubano.

¿Existe una ruptura generacional con respecto al relato y la herencia de la revolución cubana?  

 

Sí, totalmente. Pero esta ruptura generacional no surge con esta última generación que ha convivido con el acceso Internet (aunque limitado) y las redes sociales,  a quienes poco o nada les dice la epicidad de sus abuelos.  Desde mucho antes esa ruptura se hizo evidente. Desde su propio nacimiento la Revolución cubana trajo consigo la oposición y la disidencia. Lo que pasa es que han puesto a funcionar toda una maquinaria de terror para silenciar, criminalizar y eliminar a todo aquel que se le opone. 

La fractura con el relato de la revolución se hizo notoria cuando fue la crisis de los sucesos de la embajada de Perú y luego del Mariel, en los 80 del siglo pasado. Allí se demostró que lo del apoyo mayoritario a la revolución era pura propaganda. Luego, los acontecimientos ocurridos en 1994, la crisis migratoria y el Maleconazo, evidenciaron la fractura de las nuevas generaciones que se iban sucediendo con la revolución.

Lo acontecido con el 11J es heredero, en parte,  de aquellos acontecimientos que perduran en el imaginario colectivo, a pesar de que la historia oficial y los medios de propaganda del totalitarismo los han pretendido borrar.

¿Se está gestando un distanciamiento generacional entre escritores, artistas e intelectuales?  

 

Hay una imagen de la cultura que al poder en Cuba le ha interesado cultivar y exportar al mundo. El dualismo siempre ha sido un arma del totalitarismo, la revolución es el Bien y lo que se me enfrenta es el Mal, o estás conmigo o estás contra mí, y los que están contra mí son mercenarios, a favor del bloqueo, proimperialistas o de la CIA. Fórmula así de burda, que desgraciadamente una gran parte de la intelectualidad latinoamericana aún se cree. 

“Dentro de la Revolución,  todo; contra la Revolución ningún derecho”, lo acuñó Fidel Castro como un estigma malsano contra la libertad de creación y pensamiento, en sus llamadas Palabras a los Intelectuales, en aquel temprano 1961, donde una figura enjuta y muy valiente, como la de Virgilio Piñera fue capaz de alzar la voz y expresar un “Tengo miedo”, que logró manifestar lo que muchos sentían y no se atrevían a expresar. 

La terrible realidad de parametración y exclusión que sucedió a aquel grito es algo que no duró una década, ni mucho menos un quinquenio,  ha regido muchos destinos y está vivo...  Pero, siempre han existido intelectuales y creadores cubanos dentro y fuera de Cuba muy valiosos que han sido voces críticas del relato oficial de la revolución; a algunos como a Reynaldo Arenas, Virgilio Piñera, Cabrera Infante, María Elena Cruz Varela, les ha costado la humillación, la censura, la cárcel, el exilio... 

Otros han preferido el insilio, el ostracismo, el silenciamiento de su obra, permanecer en Cuba y echar su suerte con la verdad, como lo hizo Rafael Alcides, y continúan haciéndolo Rafael Almanza, Ángel Santiesteban, Jorge Ángel Pérez, Rafael Vilches, entre otros, que hoy son inspiración para los más jóvenes. Lógicamente, es evidente que lo protagonizado por esta última generación, en cuanto a magnitud y trascendencia en el pueblo, es único en estos sesenta años. 

Esta es una generación de artistas que tiene su propia narrativa. El Internet, el periodismo independiente, las redes sociales, las nuevas formas de concebir el arte, la posibilidad de dialogar con culturas diferentes, y con el exilio, en fin, el progreso normal de la vida, han quebrado el monopolio de la propaganda oficialista. Estas ventanas que se han abierto están dejando penetrar “el viento del cambio”, y ya no hay regreso. “Ya se acabó”... “tu historia está mal contá y nadie se la cree”, gritan esos jóvenes,  que están en las redes, se movilizan a través de ellas, y las inundan con su pensamiento, y sueños de país, y los testimonios de la verdadera realidad. 

Un pensamiento que no es una u otra cosa, insisto, no es binario, no se mueve en los extremos. Una Cuba plural, de la que son representantes los artistas del Movimiento San Isidro y también los del 27N que se manifestaron frente al Ministerio de Cultura. Una Cuba “con todos y para el bien de todos”, como queremos que sea la Cuba del futuro.

¿Cuál ha sido el discurso de las instituciones cubanas y el de los artistas independientes con respecto a la cultura? ¿Existe una cultura “oficial” en Cuba?  

 

Sin lugar a dudas en Cuba existe una cultura oficial que el régimen muestra al mundo como uno de sus logros, es institucional, se forma y desarrolla en los bolsones de las escuelas de arte y las universidades, es subvencionada por el Estado y las instituciones oficiales, con una política cultural regida por decretos censores a la libertad de creación y expresión como el Decreto 349 y el 370, y que exhibe con orgullo a unos artistas “fieles” que se han convertido en una rancia burocracia cultural, hipócrita y esclerosada en lo creativo. 

Es una cultura que trata de reforzar el nacionalismo y el carácter de padre magnánimo y protector de la revolución;  y por otra parte, existe una cultura independiente que surge y se desarrolla fuera de los circuitos cerrados del Estado y su política cultural, aspira a la Libertad de creación y expresión desasida de los subsidios oficiales. Esto es bien difícil en un régimen totalitario, donde a los independientes no se les da visibilidad y se les quiere reprimir e invisibilizar por todas las vías posibles, tildados como mercenarios, demonizados por los medios de propaganda que les dedican ataques sistemáticos. 

Así ha ocurrido, por ejemplo, con artistas como Mikel Osorbo y Luis Manuel Otero Alcántara, del Movimiento San Isidro, o con el artista Hamlet Lavastida perteneciente al 27N, todos encarcelados arbitrariamente, y sin garantías jurídicas. También el grado de represión y avasallamiento que sufren los artistas disidentes se demuestra en casos como los de Tania Bruguera, Camila Lobón, Katherine Bisquet, que tienen una patrulla en la puerta de su casa desde hace varios meses, no se les deja salir de sus hogares y sufren múltiples violaciones a sus derechos, con un hostigamiento que no difiere del abuso que ejercen los talibanes contra las mujeres.  

Los artistas independientes tienen una visión más iconoclasta, se oponen al elitismo y el clasismo oficialista, muchos son artistas que se han formado al margen de una educación doctrinaria o, si la han tenido, luego se han enfrentado con libertad a sus presupuestos, carecen de títulos y no les importa, sus caminos generalmente han sido otros, su visión es más universal, menos nacionalista, menos rígida, exploran caminos de expresión más complejos, de vanguardia, de diálogos y confrontaciones, de reescrituras de la historia,  muchas veces sus obras se realizan con recursos “pobres”;  buscan referentes en otras culturas, o implosionan la propia, se nutren de  los márgenes y crean desde esas fracturas, su discurso por lo general es libertario. Algunos de estos artistas se expresan desde un consciente artivismo, el arte como forma de incidir en la vida política, cuestionar los males de la sociedad y tratar de cambiarlos...

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¿Qué papel crees que juegan los artistas en este proceso de demanda de libertades?  

 

El papel que han jugado los artistas en este proceso de demanda de libertades ha sido crucial. Tenemos hitos de referencia como el acuartelamiento de los miembros del Movimiento San Isidro en la casa de Damas 955, en noviembre de 2020, en huelga de hambre y sed, como protesta por la detención y condena en un juicio sumario del artista Denis Solis, el allanamiento violento de la casa de Luis Manuel por fuerzas de la SE, y luego, en repulsa a este hecho, la manifestación multitudinaria de artistas e intelectuales frente al Ministerio de Cultura, donde la poeta Katherine Bisquet en nombre de los manifestantes proclamó “Tenemos derecho a tener derechos”, entre otras demandas que articulaban lo político, lo cívico y lo cultural, que muchos escucharon en directo a través de las redes, y el surgimiento de la canción Patria y vida, convertida por el pueblo en un gran éxito y en un himno de libertad. 

 

A estas nuevas realidades, el gobierno respondió con la represión de los manifestantes, más acoso y violencia, y la ruptura de cualquier intento de diálogo. No obstante, aunque el poder ilegítimo sigue ocupando el espacio nacional por la fuerza, acabó de fraccionarse un relato de país que han querido imponer y vender. Expresión de ese cambio profundo y de cómo las voces de los artistas disidentes sí han repercutido en el pueblo, fue la explosión espontánea del 11 de Julio. Y el gobierno, con su represión desmedida, disparando a la gente indefensa, lanzando los perros contra los manifestantes y desatando el terror de Estado, solamente dejó al desnudo lo que ya todos sabíamos y eso que los artistas independientes han venido desnudando: el hecho de que todo en el país, incluida la Cultura, forma parte de un sistema supeditado al Ministerio del Interior y la Seguridad del Estado.

Las demandas de los artistas en este proceso, no se han limitado a problemas gremiales; por el contrario, conectan con las necesidades básicas y más apremiantes de la población. Estos artistas, así como periodistas  independientes, activistas, y la sociedad civil en general, forman parte de un pueblo cansado de odios, mentiras y manipulaciones.

 

¿Crees que hay un consenso entre los artistas y las demandas del pueblo cubano que todos pudimos ver el 11 de julio?

 

Al menos en gran parte de ese pueblo sí, porque los absolutos en cuestiones sociales son siempre un poco equívocos. 

En el estallido social que comenzó el 11 de Julio, donde participaron junto al pueblo muchos creadores, se gritaba “Ya no tenemos miedo”, un “Patria y Vida” liberador (que emplaza a la consigna obsoleta de “Patria y Muerte”), un “Abajo la dictadura” y sobre todo un unánime reclamo de “Libertad”, ese grito tan viejo de los pueblos que piden cambios políticos. Como era de esperar, luego la campaña oficial ha pretendido restringir las causas del gran estallido social (sin precedentes en Cuba) solamente a la crisis de la pandemia. Un repaso de las consignas de esos días, sin embargo, deja claro que la demanda fundamental de ese pueblo humilde, ese pueblo de los barrios más pobres, los olvidados por las élites, era política. Y es la misma motivación de estos artistas que han puesto y siguen poniendo el cuerpo ante los hierros. Algo tan simple, humano y esencial, como “Libertad”, es decir, el “Derecho a tener derechos”.

Bibliografía de Ileana Álvarez González (Ciego de Ávila, Cuba, 1966). 

El agua tampoco resiste los grilletes (Poesía. Ed. Fidelia, 1990), Libro de lo inasible (Poesía. Ed. Capiro, 1996/Ed. Ávila, 2005, Premio “Fundación de la Ciudad de Santa Clara”), Oscura cicatriz (Poesía. Ed. Ácana, 1999/ Ed. Ávila, 2002, Premio “Emilio Ballagas”), El protoidioma en el horizonte nos existe (Poesía. Frente de Afirmación Hispanista, México, 2000), Los ojos de Dios me están soñando (Poesía. Ed. Letras Cubanas, 2001, Premio “Pinos Nuevos”), Desprendimientos del alba (Poesía. Ed. Ávila, 2001, Premio “Raúl Doblado”), Inscripciones sobre un viejo tapetedeshilado (Poesía. Ed. Vigía, 2001, Premio “América Bobia”), Dulce María Loynaz: La agonía de un mito (Ensayo. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan Marinello, 2001/ Ed. Benchomo, Islas Canarias, 2005, Premio de Ensayo “Juan Marinello”), Los inciertos umbrales (Poesía, Ed. Sed de Belleza/ Ed. Benchomo, Islas Canarias, 2009, Premio Sed de Belleza), Consagración de las trampas (Poesía. Ed. Ávila, 2004, Premio Eliseo Diego), Trazado con cenizas (Antología personal, Poesía, Ed. Unión, 2007), El tigre en las entrañas (Crítica. Ed. Ávila, 2009), escribir la noche, (Poesía, Ed. Letras Cubanas, 2010), Trama tenaz, Ed. Bayamo, 2011, Premio “Fidelia”); Liturgia de lo real (Ensayo, Ed. Mecenas, 2011, Premio de la Ciudad “Fernandina de Jagua”), Profanación de una intimidad (Ensayo, Ed. Ávila, Plan Editorial Especial, 2012); Sagradas Compañías (Ed. Matanzas, 2016/ Ed. Guantanamera, Sevilla, 2017, Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas, 2015). 

 

Realiza desde el 2005 la Revista digital de poesía Árbol invertido (www.arbolinvertido.com) junto al escritor Francis Sánchez. Fundó en 2016 la revista feminista Alas Tensas (www.alastensas.com).

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